En el empleo, ¿lo peor ya pasó?: la "foto" es mala pero hay sectores que toman personal y entusiasman al Gobierno.

El nivel de actividad no repunta y la economía ya destruyó más de 100.000 puestos en lo que va del año. En el macrismo advierten que en las últimas dos recesiones, el mercado laboral se recuperó casi totalmente y confían en que ésta no será la excepción. Apuestan a una actividad clave.

Lejos de apaciguarse, la recesión se agrava a medida que transcurre el año, al igual que la actividad económica, de acuerdo con los distintos indicadores.

La “mala onda” atraviesa a distintos sectores, según atestiguan tanto fuentes oficiales como las mediciones de consultoras privadas:


-El INDEC acaba de divulgar una caída en la producción industrial del 6,4% durante junio contra el mismo mes de 2015.

-La construcción, también según el registro del ente oficial, acusó una abrupta caída del 19,6% en igual lapso.

-La CAME computó un derrape del 8,1% en el consumo en los comercios durante julio. En contra de las expectativas, el cobro del medio aguinaldo esta vez no se tradujo en un repunte de las ventas.

-Los supermercados y shoppings son testigos de ese enfriamiento y la facturación muestra retrocesos de dos dígitos.

-La AFIP dio cuenta del punto anterior en su última recaudación, que apenas tuvo un crecimiento del 23% en julio frente a una inflación anualizada que supera el 40%.

-Las consultoras de la city porteña relevadas por el Banco Central pronostican una caída del PIB del 1,5% para este año, dos décimas más que la prevista un mes atrás.

En este contexto complicado, surge la pregunta: ¿qué pasa con el empleo? 

Y, asociado con este interrogante, cuáles son las perspectivas de corto plazo, si se tiene en cuenta que los analistas están asumiendo que la economía tendrá un leve rebote -pero rebote al fin- recién en 2017.

En este contexto, un detallado informe de la consultora del economista Nicolás Dujovne -en base a datos del Ministerio de Trabajo- revela se destruyeron 106.944 empleos registrados en el sector privado entre enero y mayo.

La primera conclusión que puede extraerse es que esa cifra no es muy diferente a lo sucedido en las últimas dos recesiones, para el mismo período de cinco meses.

Entre enero y mayo de 2009, por ejemplo, se "esfumaron" 119.429 puestos. En tanto, en ese mismo lapso de 2014, la pérdida neta resultó de 70.736.

Sin embargo, en ambos casos luego aparecen dos datos significativos de cara a lo que podría venir: superada la crisis, la economía fue capaz de recuperar todas esas posiciones. O casi todas.
En efecto:

-El 2009 finalizó con un quebranto neto de 22.000 empleos.

-El 2014, directamente terminó con creación neta de 21.200 puestos.

¿Cómo deben leerse estos antecedentes? Para algunos analistas consultados por iProfesional, como una posibilidad de que la recuperación del mercado laboral sea rápida.

La primera cuestión, entonces, pasa por identificar los rubros más perjudicados y aquellos que cuentan con mayores chances de registrar un pronto cambio de tendencia.

La construcción, empujada por la obra pública 

La actividad que más expulsó personal fue la de la construcción: casi 27.000 puestos en los primeros cinco meses del año.

Esta cifra se eleva a 60.000 (reconocida por el propio INDEC) si se computan también octubre, noviembre y diciembre de 2015.

En la visión del equipo económico, el hecho de que la peor performance corresponda a este sector resulta positivo en el corto plazo.

Es que el Gobierno ya incrementó los envíos de fondos a las provincias para reactivar la obra pública, lo que rápidamente podría derivar en la absorción de mano de obra.

De hecho, el Ieric -el índice elaborado por la cámara de la Construcción- evidenció que el mes pasado hubo una muy leve mejora en el nivel de contrataciones.

En diálogo con iProfesional, Adrián Caneto, experto en temas laborales, hace una salvedad: “Desde que se licita una obra pública hasta que se pone en marcha pasan varios meses. Hay que tener paciencia. Si bien el Gobierno le dará impulso a esta actividad, los resultados no se verán de un día para otro”.

En este sentido, luego de un inicio de año con vacilaciones, el Ejecutivo recién puso en marcha las licitaciones una vez finalizado el primer trimestre.

Tres sectores que están generando empleos

En un contexto en el que la foto no es buena, hay tres rubros que muestran una expansión en el plano laboral.

De acuerdo con los datos oficiales del SIPA -que permite medir lo que sucede con el empleo formal- son:

-Bancos
-Empresas de salud
-Colegios y universidades privadas

Lo primero que llama la atención es que se vinculan con el rubro servicios.

Lo segundo es que, en conjunto, ya han generado 13.400 puestos de trabajo netos en lo que va del año. De este modo, logran compensar en algo más del 10% aquello que la economía destruyó desde enero.

-La enseñanza fue el rubro más prolífico, habida cuenta de que creó 9.500 puestos (netos).

-En segundo orden se ubica el sector de la salud, con una generación neta de unas 2.000 posiciones.

-Cierra el podio la actividad bancaria, con un incremento de 1.900 puestos en lo que va de 2016.
Se trata de servicios que -aun en medio de la actual recesión- vienen siendo apuntalados por los consumidores.

De hecho, los bancos muestran -entre enero y mayo último- una impactante mejora en sus ganancias: 62% por encima a la de los primeros cinco meses del 2015.

Claro que buena parte de esta utilidad se explicó por el efecto de la devaluación en sus tenencias dolarizadas y, además, por las ganancias logradas apostando a bonos y a las Lebac.

Más allá de eso, lo cierto es que las entidades financieras líderes se preparan para un crecimiento en la actividad crediticia. Sobre todo, a partir del empuje en las líneas hipotecarias que el propio Gobierno viene estimulando con fuerza.

En cuanto a las empresas de la salud, se registra una mayor demanda de empleados en varios rubros: desde las prepagas a las compañías que les prestan servicios, desde los sanatorios a las farmacias.

Con estos datos sobre la mesa queda claro que, aun en épocas de vacas flacas, las personas se resisten al ajuste de lo que consideran más necesario e irremplazable, como la prepaga o la enseñanza privada.

Industria, con déficit

Al igual que lo sucedido en las crisis anteriores, la industria dejó sin efecto unos 25.000 puestos de trabajo durante los primeros cinco meses.

La rama automotriz es la más sensible al parate. No sólo en las terminales sino también en fábricas que dependen de ellas, como las autopartistas o las productoras de chapas.

También hubo despidos en las alimenticias, tal como aseguran fuentes del sector.

El detalle de la perfomance de cada rama recién se conocerá cuando el INDEC vuelva a divulgar el índice de desempleo y los informes sectoriales.

Por ahora, la evolución del mercado laboral puede monitorearse a partir de los datos relevados por el Ministerio de Trabajo en base a las declaraciones juradas de las empresas.

Este indicador no toma en cuenta aquellos casos en los que una persona tiene dos empleos y pierde uno de ellos. Es que el SIPA sólo mide la cantidad de CUIL y no el detalle de los mismos.

En cuanto a los servicios, los resultados son dispares, en su mayoría negativos ante la elocuente caída del consumo interno.

En el comercio minorista, por ejemplo, la pérdida de puestos alcanzó la cifra de 15.328 para los primeros cinco meses del año. Por cierto, no fue el único rubro donde las cosas no pintaron bien.

La baja en la actividad económica pegó duro en los negocios de los profesionales e independientes: inmobiliarias, estudios contables, jurídicos y de arquitectura registraron una merma de unas 23.000 personas, de acuerdo con los registros de la consultora de Nicolás Dujovne.

En el ranking de despidos siguen los hoteles y restaurantes, con 14.000 personas víctimas también del derrape en el consumo de la clase media.

En el transporte la baja alcanzó a 5.600 personas y -aunque cueste creerlo- la actividad agropecuaria y ganadera echó a casi 4.000, a raíz de la de la crisis de la lechería.

Perspectivas

En el gremio de los analistas, el consenso es que la economía volverá a expandirse en 2017.

El reciente relevamiento del Banco Central -entre 57 profesionales- apuntó un crecimiento en torno al 3%. Algunos, como Miguel Bein, son más optimistas. El ex asesor de Scioli anticipa una expansión de 5 puntos.

De darse este repunte, ¿hay chances de que se recupere pronto todo el terreno perdido?

Javier Lindenboim, experto en temas laborales e investigador de la UBA, está convencido de que la construcción mostrará un rápido repunte “si es que el Gobierno nacional concreta las obras públicas anunciadas”.

También confía en que una eventual reactivación de la economía brasileña será de gran ayuda para autopartistas y terminales automotrices.

Otro aspecto al que hace referencia este experto se vincula con el consumo doméstico, al que no ve con buenas perspectivas.

“Como no creo que haya una mejora en el corto plazo, tampoco veo que los restaurantes o los hoteles -dependientes del turismo interno- vayan a tomar gente. La tienen más difícil”, resume Lindenboim.

Desde otra perspectiva, Mariano Kestelboim, consultor de empresas del sector textil, opina: “Por ahora hay 5.000 obreros suspendidos pero la situación podría empeorar si la actividad no repunta”.

En este sentido, iProfesional dio cuenta de suspensiones y cesantías en dos referentes: TN Platex y Alpargatas.

En total, toda la cadena textil emplea a unas 420.000 personas. “La contracción en las ventas va de entre 25% a 30% interanual y la capacidad instalada de las fábricas ya cayó al 60% en promedio, contra el 90% de hace una década”, afirma Kestelboim.

El consultor señala a iProfesional que el principal problema lo tienen las Pymes, que venían acumulando stock y que ahora –ante la falta de reactivación del mercado interno- podrían depurar su plantel.

En la misma línea se expresa Caneto: “El 73% del empleo argentino está en manos de las pequeñas y medianas empresas que quedaron como las más castigadas por la recesión”.

“La mayoría de ellas acumuló stock para no despedir. Sólo apelaron a las suspensiones en casos de fuerza mayor. Pero los propios empresarios asumen que tienen poco margen para soportar”, añade.

Julián de Diego, profesor de Derecho del Trabajo de la UCA, advierte que la crisis se evidencia también en la informalidad de las contrataciones.

“El trabajo informal creció doce puntos porcentuales en los últimos 18 meses. Nuevamente sobrepasa el 50% en algunas provincias, con un promedio que vuelve a superar el 40%, concentrado en pequeñas y medianas empresas”, señala.

También hay evidencia, según De Diego, de un incremento en el “trabajo gris”, ya que una parte cada vez mayor se abona en negro, sin los aportes ni beneficios que otorga la formalidad.

En cuanto a las chances de una rápida recuperación del nivel laboral en el sector productivo, los expertos consultados por iProfesional no la ven en el corto plazo ya que el consumo interno sigue bajo.

Por el lado de las ventas al exterior, Caneto da cuenta de un tema “tabú” y expresa: “Comparado con otros países socios de la Argentina, nuestros salarios industriales siguen siendo altos en dólares”.

“Entonces, sin mercado interno y con tasas de interés elevadas, se hace muy difícil pensar en una rápida reactivación”, concluye.

Fuente: Iprofesional.com

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