El estrés es uno de los males de nuestra época en la mayoría de los ámbitos laborales. ¿Qué medidas se pueden tomar para prevenirlo?
El Instituto de Seguridad e Higiene en el Trabajo de España brinda algunas claves para quienes deben organizar el personal en la empresa:
Controlar la carga de trabajo. El exceso o la poca actividad pueden convertirse en fuentes de estrés. Ocurre lo mismo cuando la persona no se siente capaz de realizar una tarea o cuando ésta no ofrece la posibilidad de aplicar sus capacidades.
Describir de forma clara lo que hay que realizar (información), de los medios materiales de los que se disponen y de las responsabilidades. El desconocimiento se traduce en una sensación de incertidumbre y amenaza
Asegurarse de que las tareas sean compatibles con las capacidades y los recursos de los individuos.
Establecer rotación de tareas y funciones en actividades monótonas y también en las que entrañan una exigencia de producción muy elevada.
Proporcionar el tiempo necesario evitando plazos de entrega ajustados. Considerar los imprevistos y las tareas extras.
Favorecer iniciativas individuales en cuanto al control y el modo de ejercer la actividad. Las posibilidades de intervención personal sobre la tarea favorecen la satisfacción en el trabajo
Explicar la función de cada individuo en relación con toda la organización, de modo que se valore su importancia dentro del conjunto de la actividad de la empresa.
Diseñar horarios laborales que no entren en conflicto con las responsabilidades no relacionadas con el trabajo (vida social).
Evitar ambigüedades en cuestiones como la duración del contrato de trabajo y el desarrollo de la promoción profesional.
Fomentar la participación y la comunicación en la empresa a través de los canales que sean más idóneos para cada organización: charlas de trabajo, instrucciones de trabajo escritas, buzón de sugerencias, cartelera de anuncios, etc.
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