Una mirada sobre la situación económica actual.

Una de las cuestiones que no deben faltar a la hora de planificar es un certero análisis sobre la situación económica del país donde se desea poner en marcha un nuevo proyecto.

Cualquier iniciativa puede terminar naufragando si no se lleva adelante un estudio pormenorizado de los factores que afectan de manera directa la actividad, sea de una gran empresa o de una PyME.
El gobierno de Mauricio Macri heredó una economía donde predominaba un proceso de estanflación.
¿En qué consiste?, la estanflación se caracteriza por “la convivencia de altos niveles de inflación con bajo o nulo crecimiento de la actividad económica”.



Consecuencias: la economía entró “en una especie de trampa de la cual no es sencillo salir”.
Esto es así debido a que tanto la inflación como la producción se ven afectadas por los mismos parámetros. Por ende, la implementación de algún mecanismo para mejorar alguno de ellos terminará impactando negativamente en el otro.

Si uno tiene que decir cuál era el problema que había hasta 2015, qué fue lo que generó este proceso de estanflación, básicamente tenía que ver con que faltaban dólares.
No se trató de un problema de demanda de divisas, sino de oferta. Es decir, que estaba la plata para comprar los bienes, pero, cuando se iba a la góndola no estaban los electrodomésticos.

En busca de consensos

Un punto que no debe perderse de vista es que la situación económica actual no es más que la consecuencia de un muy largo proceso. Las cosas no ocurren de la noche a la mañana sino que hay un largo proceso que lleva a una situación no deseada.

Entre los procesos que pasaron se destacó las políticas aplicadas por el matrimonio Kirchner en los últimos 12 años y medio, que se sumaron a las decisiones implementadas durante la década de Convertibilidad y en los 10 años previos que desembocaron en la hiperinflación de los 80.
La economía entró “en una especie de trampa de la cual no es sencillo salir”.

Por este motivo, es necesario lograr consensos entre las distintas agrupaciones políticas para terminar con la hegemonía “cortoplacista” y comenzar a mirar hacia el futuro.

No obstante, en la Argentina lo que faltan son consensos y que el péndulo en los últimos años es esotérico. Como ejemplo, la aplicación de un plan de metas de inflación. Pasamos de un Banco Central que hace tres años decía que ningún nivel de emisión monetaria generaba inflación a uno que te propone un plan de metas de inflación para llegar al final del Gobierno a 5% de tasa sin tener en cuenta las particularidades que tiene la economía argentina.

La mejora en la capacidad de compra de los salarios -visible gracias a las paritarias donde, prácticamente, en todos los sectores se cerró por encima de los objetivos originales del Banco Central- no se refleja en un aumento del consumo, como sucedía en la etapa de la Convertibilidad.
¿Qué es lo que incentiva entonces el nivel de actividad en la actualidad?, la obra pública es la que tracciona, ya que subió un 60% interanual durante este año.

El problema es que la composición del crecimiento de la Argentina es 75% consumo, 16 puntos de inversión y que para crecer al mismo ritmo, se requiere un crecimiento tres veces mayor que el del consumo.

Estamos generando un aumento del ahorro que, por definición, en un contexto donde el Banco Central prioriza la baja de la inflación, queda depositado dentro del Banco Central y no vuelve a la Economía.

En la Argentina lo que faltan son consensos; el péndulo en los últimos años es esotérico.
Se ven metas de crecimiento y de disminución de gastos muy modestas y que debido a que “la palabra ‘ajuste es políticamente incorrecta, no hay evidencia de que el Gobierno avance en esa dirección.

Esto sucede pese a que en los últimos años se incrementó el empleo público, al punto que se crearon más de 1 millón de puestos estatales, y “el mismo sector privado es el que tiene que mantener al sector público.

La implementación de medidas aisladas puede tener consecuencias negativas en los proyectos. Por eso, lo más importante es lograr consensos para otorgar una cierta seguridad sobre el futuro que se convierta en la base para las proyecciones certeras de negocios.

Fuente: Luis María Ponce de León Vicepresidente 2º del CPCECABA y Marina Dal Poggetto Socia de Estudio Bein & Asociados

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