Argentina ocupa el puesto 66 en el mundo por sus inversiones en educación y salud como medida de su compromiso con el crecimiento económico, según el primer estudio científico que clasifica a los países por sus niveles de capital humano.
El país se situó justo detrás de Arabia Saudita (en el puesto 65) y por delante de Jordania (en el puesto 67) de acuerdo al estudio publicado días atrás en la prestigiosa revista The Lancet, y que evaluó esta condición en 195 naciones.
"Nuestras conclusiones muestran una relación –entre las inversiones en educación y en salud, y la mejora del capital humano y del PBI– que los responsables políticos ignoran a propio riesgo", señaló el Dr. Christopher Murray, director del Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud (IHME, por su sigla en inglés) de la Universidad de Washington.
"A medida que la economía mundial se hace más dependiente de la tecnología digital, desde la agricultura hasta la manufacturación y el sector de los servicios, el capital humano se vuelve cada vez más importante para estimular las economías locales y nacionales", dijo el científico en un comunicado de la casa de estudios norteamericana enviado a este medio.
El presidente del Banco Mundial, el Dr. Jim Yong Kim, define el capital humano como "la suma total de la salud, las habilidades, el conocimiento, la experiencia y los hábitos de una población". Es un concepto que reconoce que no todo el trabajo es igual y la calidad de los trabajadores puede mejorarse invirtiendo en ellos.
Para la Argentina, fueron malas noticias. La ubicación en el puesto 66 en 2016 representa una caída de la clasificación que obtuvo en 1990, cuando se posicionó en el puesto 63.
El país tiene 16 años de capital humano esperado, medido como el número de años que se puede esperar que una persona trabaje a su máxima productividad, teniendo en cuenta la esperanza de vida, la salud funcional, los años de escolaridad y la calidad de aprendizaje.
El estudio se centra en la cantidad de años productivos que puede trabajar una persona de cada país a la edad de 20 a 64 años, teniendo en cuenta los años de escolaridad, la educación recibida y la salud funcional. El cálculo está basado en el análisis sistemático de 2522 encuestas y censos que aportaron datos relativos a los años de escolaridad; las calificaciones obtenidas en lengua, matemática y ciencias; y los niveles de salud relacionados con la productividad económica.
En general, los residentes de Argentina alcanzaron 42 de los posibles 45 años de vida entre las edades de 20 y 64; un logro educativo esperado de 12 años de un máximo de 18 años en la escuela; un puntaje de aprendizaje de 72 y un puntaje de salud funcional de 81, ambos de un máximo de 100.
Kim declaró que medir y clasificar a los países según su capital humano permitirá realizar comparaciones a lo largo del tiempo, lo que brindará a los gobiernos e inversores una visión sobre dónde se necesitan inversiones críticas para mejorar la salud y la educación.
"Medir y clasificar a los países según su nivel de capital humano es fundamental para centrar la atención de los gobiernos en invertir en su propia gente", dijo Kim.
El estudio, "Medición del capital humano: un análisis sistemático de 195 países y territorios, 1990-2016", fue publicado en la revista médica internacional The Lancet. Se basa en un análisis sistemático de una amplia gama de datos de numerosas fuentes, incluidas agencias gubernamentales, escuelas y sistemas sanitarios.
Según el estudio, Finlandia encabeza la lista de clasificación, con un nivel de capital humano esperado en 2016 de 28 años, inmediatamente seguida por Islandia, Dinamarca y los Países Bajos (cada uno con 27 años); y por Taiwán (26 años).
El mayor aumento de capital humano entre 1990 y 2016 corresponde a Turquía; países asiáticos como China, Tailandia, Singapur y Vietnam muestran una mejora notable. Y dentro de América Latina, se destaca Brasil.
Todos estos países tuvieron un crecimiento económico más rápido que otros países semejantes con menos aumento de capital humano durante el mismo período.
Asimismo, Guinea Ecuatorial fue el país de África Subsahariana con mayor crecimiento de capital humano. Algunas de las mejoras más rápidas se presentaron en países del Medio Oriente, como Arabia Saudita y Kuwait.
Durante los últimos veinticinco años, ciertos países que empezaron ocupando los primeros puestos mostraron un progreso limitado en el desarrollo de su capital humano. Estados Unidos estaba en el sexto lugar de la clasificación en 1990, pero descendió al 27 debido, en parte, a la escasa mejora de su sistema educativo, que pasó de 13 a 12 años durante ese período.
"La baja inversión en la población puede estar provocada por una falta de atención política a los niveles de capital humano», dijo al respecto Murray.
Los investigadores determinaron que aquellas naciones con mayores mejoras en capital humano también tienden a tener un crecimiento más rápido del PBI per cápita.
Los países con un porcentaje más alto de mejoras en capital humano entre 1990 y 2016 tuvieron un índice de crecimiento medio anual de su PBI del 1,1% más que los países del último cuartil. Por ejemplo, entre 2015 y 2016, un aumento del 1,1% del índice de crecimiento del PBI equivale, en China, a u$s163 adicionales per cápita; en Turquía, a u$s268; y en Brasil, a u$s177.
Del otro lado de la tabla, Níger, Sudán del Sur y el Chad se clasificaron en los puestos más bajos en 2016 con 2 años, seguidos por Burkina Faso y Mali (ambos con 3 años).
Otro dato destacado del estudio publicado en The Lancet, es que se observaron diferencias considerables en el capital humano esperado según el género en 2016.
De manera generalizada, la expectativa de vida entre los 20 y 64 años es mayor en las mujeres que en los hombres. Además, el nivel sanitario tiende a ser más alto entre las mujeres, a excepción de los países con mayores ingresos.
En cuanto a la medición general, en aquellos países con menos de 10 años de capital humano esperado, los índices tienden a ser mayores en los hombres, mientras que los países con más de 10 años muestran un capital humano esperado más alto en las mujeres.
Fuente: Iprofesional.com
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