Qué aportan quiénes renunciaron y luego de un tiempo vuelven a la empresa, y cómo pueden tomarse ese regreso los compañeros y jefes
Renunciar a una compañía para regresar un tiempo más tarde ya no está mal visto. Hoy en día los profesionales que toman este camino de ida y vuelta son muy valorados por las organizaciones, que buscan y aprecian su experiencia.
Hasta no hace mucho tiempo, las compañías se mostraban muy reticentes ante el hecho de recontratar a un profesional que se había ido y deseaba volver. Mientras que para estos profesionales, el regreso era sinónimo de fracaso.
Pero las cosas cambiaron y cada vez más organizaciones consideran la vuelta de los llamados empleados "boomerang" como algo muy positivo, con un gran valor para la empresa y para la persona que regresa, que es muy apreciada laboralmente.
Es evidente que el hecho de que los profesionales cambien de empleo (incluso de carrera o de sector) es ya una situación común, como también lo es el valor que las compañías dan a aquellos que logran adaptarse a una reinvención profesional.
Encarnación Maroño, directora de RR.HH de Adecco en España, explicó que "esta tendencia creciente es global. Los profesionales van y vienen porque el proyecto les ofrece desarrollo profesional. La responsabilidad sobre la propia carrera cada vez es más alta, y eso implica movimiento".
Un reciente estudio de Willis Towers Watson señala que más del 40% de los empleados en ese país europeo cree que para dar un salto profesional debe abandonar su compañía e incorporarse a otra.
Y según el Global Workforce Study 2016, "la falta de desarrollo profesional en sus organizaciones sigue siendo un problema para los empleados de todos los sectores, incluyendo aquéllos con habilidades críticas para el negocio y para los altos potenciales, que son el motor principal de las organizaciones".
Fernanda Armada, responsable de cultura y compromiso en Willis Towers Watson en España, opina que "sólo aquellas empresas que sean capaces de presentar una propuesta de valor al empleado que sea diferencial, tanto para atraer como para retener, serán exitosas en el nuevo escenario profesional".
"Sin apoyo en los retos de la carrera profesional, los trabajadores más ambiciosos pueden sentirse desenganchados y empezar a buscar una nueva posición, incluso cuando otros aspectos como el salario, los beneficios o la cultura de la empresa están de acuerdo con sus expectativas", prosiguió.
Importa cómo te vas
Ovidio Peñalver, socio director de Isavia, cree que un factor determinante es de qué manera se va el empleado de una empresa: "El que sabe marcharse de su organización, diciendo que necesita promoción y recorrido profesional logrando que esa salida sea amable, pondrá los cimientos que faciliten la vuelta".
Lo único que no abandona un profesional es su marca personal. Cuando se va, la forma de despedirse le persigue en otros trabajos y determina su futuro.
Por otra parte, quienes se van y luego vuelven tienen un gran impacto en términos de sentido de pertenencia.
Maroño coincide en que estas personas "tienen un impacto positivo en términos de orgullo de pertenencia y se convierten en una especie de embajadores de la marca. Si se van por decisión propia pero de manera justificada, todo esto resulta positivo para la organización y para los profesionales".
Parece evidente que entre las principales razones que llevan a un profesional a cambiar de trabajo están el desarrollo profesional y la relación con su jefe.
Sin embargo "ahora se vuelve a contratar y los llamados empleados 'boomerang' son el tipo de profesional que conoce la cultura, que sabe cómo funciona la organización, y supone una oportunidad para aumentar la productividad".
Peñalver señala que "uno de los pocos factores por los que podría quedar diluido el efecto 'boomerang' es si te vas a la competencia, porque eso genera rechazo en la organización a la que podrías regresar".
"Pero en general, en Recursos Humanos se trabajan los planes de carrera, y la experiencia fuera de la compañía y el regreso a ésta supone una manera de capitalizar el conocimiento de otros mercados, sectores y países, sin olvidar que si te llaman desde otro lado es porque tenés talento", continuó el director de Isavia.
"Así que, si quieres volver y la empresa te deja, no se va a producir un rechazo. En este punto, se trata de alguien confiable que ya ha estado en la compañía. El encaje mutuo está bastante asegurado", sentenció.
Un conocimiento profundo de la cultura y de las personas de la compañía, de la tecnología y de los clientes son algunos de los factores que hacen que contratar de nuevo a un empleado que se ha ido pueda ahorrar tiempo y dinero.
Otro riesgo sobre el que advierte Peñalver es cómo se lo pueden tomar los ex compañeros y jefes, "sobre todo si el regreso provoca la sensación de que para crecer profesionalmente dentro de la empresa hay que salir de ella".
Cambios radicales
Maroño recuerda que los empleados "boomerang" tienen lugar sobre todo en compañías que contratan a jóvenes a los que ofrecen su primer empleo: "A los dos o tres años quieren retarse en otras empresas, aunque hayan hecho bien su trabajo".
Ángeles Tejada, directora general de Asuntos Públicos de Randstad España, también cree que "los jóvenes se van de las organizaciones en las que antes trabajaban para ampliar sus expectativas profesionales, y se demanda gente con experiencia específica en campos concretos".
En esos casos, "el regreso a la empresa de origen aporta experiencia y conocimientos de idioma extranjero. Ahora se busca que el joven esté mejor preparado, que aporte a su regreso y que la adaptación sea más fácil. Cambiar y buscar nuevos horizontes es ya lo normal", aseguró.
En tanto, para María José Martín, directora de atracción y gestión de talento de ManpowerGroup en España, el fenómeno asociado a los empleados "boomerang" tiene que ver con el hecho de que los modelos empresariales cambian.
"Los procesos son más rápidos y se demandan profesionales con mucha más experiencia. Cada vez más, nos hacemos responsables de nuestra carrera, y ésta no tiene por qué desarrollarse dentro de la misma compañía. Los profesionales se van, las compañías evolucionan y las empresas los recuperan, y con ello ganan tanto las organizaciones como los profesionales", opinó.
Maroño también se refiere a los cambios vertiginosos en las empresas, que hacen que no busquen que la gente se quede en el mismo sitio: "Se demanda la capacidad de aprender, de crear y de innovar, y si dentro de la compañía hay gente así, eso resulta muy eficiente".
Tejada se refirió además al caso de aquellos profesionales que llevan mucho tiempo en la compañía y no probaron fortuna en otras organizaciones: "Si se han ido reciclando profesionalmente, también son muy valorados, igual que aquellos que han ido ocupando diferentes roles".
"La movilidad funcional dentro de la propia empresa y en diferentes áreas de la misma se considera un reto importante que en muchos casos se asimila a empezar en una nueva empresa", aseguró al portal Expansión.
Maroño coincide en que "se aprecia el que el profesional haya tenido oportunidad de moverse dentro de la propia compañía. Siempre aquí y en tareas distintas tiene mucho valor. Se trata de desarrollar habilidades diferentes que son útiles y valiosas para la organización".
Fuente: Iprofesional.com
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