La escasez de nafta golpea en la Capital.

El fin de semana hubo largas colas y muchas estaciones se quedaron sin combustibles; el lunes comenzaba a normalizarse la situación.
POR OLIVER GALAK

Sergio Escobar salió el lunes a las 6 de la mañana de su casa, en Avellaneda, con el objetivo de llenar el tanque de su remise. Probó en una Esso, luego en una YPF y por último en una Shell, todas estaciones que conoce bien y que nunca lo dejaron a pie. Ni una gota de combustible. Intentó en el ACA de Barracas: las mangueras estaban cruzadas. Recién al mediodía encontró nafta en una YPF de Martínez. Una cola de casi dos cuadras salía del surtidor de súper, así que terminó pagando un peso más por litro y cargando la variedad premium para no perder más tiempo.

La historia es similar a la que sufrieron varios automovilistas que intentaron cargar nafta durante el último fin de semana en las estaciones de la Capital Federal y el conurbano. La escasez que desde hace algunas semanas afecta al interior llegó finalmente a territorio porteño, aunque el lunes a la tarde, a medida que llegaban los camiones con combustible, la situación empezaba a normalizarse.

"La que más falta es la súper, porque es la que tiene más salida. Y la que primero se agota es la de YPF, porque es la más barata", confirmó Rosario Sica, presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles (Fecra). En una recorrida por las estaciones porteñas, La Nacion pudo comprobar que en general el lunes por la tarde las estaciones tenían producto (los automovilistas debían hacer colas, aunque no muy extensas), pero los expendedores reconocieron que se quedaron sin stock en algún momento del fin de semana.

"El domingo se nos acabó. Ayer llegó el camión y por ahora aguantamos", dijo un empleado de la Shell de Corrientes y Jean Jaurès. Peor la pasó la YPF de Alvarez Thomas y Maure, que tuvo que cerrar desde el sábado a la tarde hasta el lunes a la mañana. "Ayer recibimos nafta súper y premium, y Euro Diesel [el gasoil premium], pero no Ultradiesel. Y por cómo viene la demanda, la súper en un rato se termina. Necesitaríamos el doble o triple de lo que nos dan", señaló Juan López, encargado de esa estación.

En otra YPF, en Córdoba y Pringles, Miguel hacía varios minutos que hacía cola a bordo de su Falcon rojo. Pero tenía motivos para esperar: "Esta es la tercera estación a la que voy. En las otras dos no había nada", contó.

Maxi, un motoquero, se quedó sin nada de nafta justo cuando estaba cerca de la Esso de Salguero y Avenida del Libertador. Pero allí las mangueras estaban tapadas con bolsas que prenunciaban la mala noticia: no había nada de nafta, y sólo quedaba algo de gasoil. Tuvo que llevar su moto caminando las seis cuadras hasta una estación del ACA. Llegó transpirado, pero pudo cargar.

Entre las empresas petroleras reconocen que la producción y la distribución de combustibles líquidos operan tan al límite de su capacidad que cualquier alteración (un bloqueo, una protesta, un pico de demanda) hace que se note la manta corta y se produzcan faltantes. Aunque los pozos que estaban con bloqueos en Santa Cruz ya volvieron a operar desde hace algunos días, llevarlos nuevamente a su máximo de producción puede llevar entre 3 y 4 semanas. Por eso la normalización del abastecimiento es tan lenta.

Pesimista
Al respecto, Sica es bastante pesimista. "La cosa no va a cambiar. Van a tener que importar porque la gente está muy sublevada, no sólo el consumidor, sino también nosotros mismos [los estacioneros]", dijo. "Hay lugares como La Rioja o Catamarca donde hay estaciones que pasan 4 o 5 días sin combustibles."

Ante esta situación, YPF -la empresa que vende casi 6 de cada 10 litros de combustible- publicó en la portada de su página web una infografía en la que se detalla cómo incrementó el despacho de nafta y gasoil en los primeros cinco meses del año respecto de igual período de 2010. En total fueron 459,5 millones de litros y en casi todas las provincias el crecimiento interanual fue superior al 10%. La excepción fue Capital Federal, donde sólo se volcó un 0,7% más.

En Santa Fe, los empresarios del transporte advirtieron sobre el impacto que la falta de combustibles produce en la actividad productiva. "A los transportistas que decidimos emprender un viaje de 1000 kilómetros nos lleva una semana concretarlo, cuando en condiciones normales nos llevaría 3 o 4 días. Hicimos un viaje al norte del país y la falta de gasoil es una constante. Los pueblos están inactivos porque no hay combustible ni para las ambulancias. Esta situación nos encarece los gastos diarios y los costos fijos, porque todo se deteriora por el transcurso del tiempo", explicó Vicente Bouvier, presidente de la Federación Argentina de Transporte Automotor de Cargas (Fatac).

Durante el fin de semana, e incluso el lunes, una decena de estaciones continuaban en Santa Fe con las mangueras cruzadas. En las rutas troncales -nacionales 11, 19, 33 y 34-, 1 de cada 3 estaciones de servicio disponía de combustible. Pero también en algunos casos se ponían cupos de $50 por automóviles y de $100 por camión.

La política de cupos de venta se repite también en otras provincias, como Tucumán y Mendoza. En tanto, en Santiago del Estero algunas empresas de transporte urbano de pasajeros fueron autorizadas a reducir las frecuencias del servicio, ante la escasez de combustibles.

FUENTE: La Nación

No hay comentarios:

Publicar un comentario