Un contexto macroeconómico no tan favorable, la extinción de la capacidad ociosa y la necesidad de inversiones llevan a levantar el pie del acelerador de la expansión.
Como el automovilista que se aproxima a una curva peligrosa, la industria nacional comienza a levantar el pie del acelerador: aun aquellos sectores que crecen lo hacen a un ritmo menor que a principios de año. Al echar un vistazo a su tablero, el corredor observa indicadores estructurales que traen problemas de arrastre y condiciones externas inciertas. Lo que refleja el panel de control es el agotamiento de un contexto macroeconómico favorable que hasta ahora suplía las falencias sectoriales; la extinción de la capacidad ociosa, que pone techo a la oferta, y la consiguiente sed imperiosa de inversiones productivas. Lo que se recibe del otro lado del cristal es la desaceleración de Brasil, principal destino de las exportaciones industriales argentinas, y la incógnita sobre cuánto puede minar a la voraz demanda china un desenlace recesivo en Estados Unidos y la Unión Europea. Son todos temas que, sin dudas, se tirarán sobre la mesa mañana, cuando comience la 17a. Conferencia Industrial.
Según el informe 10/2011 de la Unión Industrial Argentina (UIA), las fábricas produjeron en septiembre 6,8% más que en igual mes del año anterior, mientras que en enero el crecimiento interanual era de 12,7%. El acumulado de los primeros nueve meses de 2011 muestra un ritmo de 8,5%. Si bien hay disparidad entre sectores y el ímpetu actual no es desdeñable, algunos de ellos cayeron en septiembre o en los primeros nueve meses (carnes rojas, azúcar, yerba mate y té, fibras textiles, refinación de petróleo, gases industriales y productos químicos). Son síntomas de que se avecinan tiempos menos tuercas . Al menos, si no se hacen los ajustes necesarios.
Fernando Grasso, economista de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra), dice que el escenario que se viene será más complejo que el de los últimos dos años. "La tasa de crecimiento será menor y se sentirá el efecto de un Brasil menos demandante", explica Grasso. "Nuestra competitividad, además, está golpeada porque somos una industria con pocos márgenes, en la que el sector más sensible al nuevo contexto es el autopartista", agrega.
El economista enfatiza la necesidad de financiamiento para hacer las inversiones que llevarían a saldar la gran deuda pendiente de la industria automotriz: la mayor integración de autopartes locales. Para él, si bien hay avances, aún no existe una banca de fomento, al estilo del Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (Bndes).
Desde el área textil lo que se reclama es avanzar en políticas específicas. Mariano Kestelboim, economista de la Fundación ProTejer, explica que no sólo se trata de acceso al crédito, sino también de fortalecimiento de organismos públicos que mejoren las condiciones productivas del sector o la creación de una ley de incentivo similar a la que se dictó para el software.
Desde el Ministerio de Industria destacan las medidas antidumping y las licencias no automáticas a la importación, que impulsaron al sector textil y redujeron su déficit comercial. Afirman que la cadena puede expandir su producción a partir de un mayor uso de fibras abastecidas por el mercado local.
Pero es la estrella de los últimos tiempos, la industria automotriz, la que despierta más dudas. Para la UIA, continuará la incertidumbre respecto del recorte de las ventas externas que puede causar un escenario mundial complejo y la desaceleración del mercado brasileño (donde van seis de cada 10 autos fabricados aquí). Mariano Lamothe, economista jefe de Abeceb.com, aporta cifras a la teoría: se pasará de un crecimiento de 16% en 2011 a uno de 8% en 2012.
Esto no esmerila el optimismo de Industria, donde se destacan las inversiones productivas por más de US$ 1900 millones anunciadas este año. A la hora de hablar del futuro, se apela a un trabajo de la ministra de esta cartera, Débora Giorgi, en el Plan Estratégico Industrial 2020, en el que se menciona la necesidad de pasar a un modelo de altos volúmenes y mayor integración.
Hay un síntoma que inquieta a nivel general: la producción de bienes intermedios, que representan 45% del tejido industrial. Abel Viglione, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), señala que ve una caída de 1% en los últimos nueve meses.
"Hay problemas reales, como la falta de crudos livianos, la no disponibilidad de gas en invierno para agroquímicos y plásticos o la falta de electricidad en verano para los químicos", relata Viglione. "No sólo no se mantendrá el ritmo en los niveles de 2010, sino que tampoco hay inversiones que hagan ilusionarse con el futuro", acota el economista.
La industria alimentaria, otra que tiene un buen pasado reciente, gracias a la política de impulso al consumo interno y al auge de las commodities, también reducirá su ritmo. "La menor demanda en 2012 impactará en el sector y hará que crezca a una tasa menor", señala Fausto Spotorno, de Ferreres y Asociados.
Daniel Funes de Rioja, presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), advierte que 2012 será un año de interrogantes vinculados a lo que pueda pasar con la crisis global, pero especialmente con un socio estratégico como Brasil. "Será necesario adoptar medidas que incentiven la inserción de nuestros productos y la diversificación de los destinos", indica Funes de Rioja.
En Industria perdura el optimismo. "En 10 años, el sector alimentario puede generar 80.000 puestos de trabajo; producir 18.000 millones de litros de leche, 3 millones de toneladas de pollos y 800.000 toneladas de carne porcina, y aportar US$ 8000 millones a la balanza comercial."
La noticia de la semana, el recorte de subsidios a los servicios, abre la puerta a la posibilidad de inversiones en materia energética; pero, según Spotorno, si bien son señales positivas, los tiempos para que maduren los desembolsos son largos y difícilmente tengan demasiado impacto en 2012. Juan José Aranguren, presidente de Shell, pide seguridad jurídica para dejar de importar algo que el país puede producir.
Las grandes industrias aceptaron sin quejarse la quita de subsidios a la luz, el gas y el agua anunciada recientemente por el Gobierno, pero las pymes fabriles negocian con las autoridades para evitar que a ellas también les toque pagar más. El margen de las pymes se achicó.
Lejos de frenar, la industria sigue en la ruta, pero se prepara para aflojar con el acelerador.
AUTOS EN 2012
8%
Es lo que crecerá la industria automotriz local en 2012 (este año crece al 16%), según las previsiones de la consultora Abeceb.com, que se basa en un contexto internacional más complejo, sobre todo, en la desaceleración de Brasil, donde van seis de cada 10 autos fabricados aquí.
FUENTE: La Nación
No hay comentarios:
Publicar un comentario